Oaxaca

Vi diferentes demonios repartidos
entre ángeles y jaguares.
El vendedor me enseñó las heridas
de sus manos. Dijo que su padre
había muerto en el 84
y él heredó su oficio. Desde entonces
talla figuras y máscaras en la madera
de su pueblo. Baja a venderlas
cuando tiene suficientes.

De entre todos los demonios
que me hicieron detenerme,
elegí un venado que aun
guardaba la textura de las manos
del artesano antes de la muere de su padre.

Me pareció importante salvar al animal
de aquellas bestias. Espero que, siendo máscaras,
no me haya engañado la apariencia.

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